recogida de una actualidad con el ánimo de archivo y la opinión personal

lunes, 8 de junio de 2015

Lo de David contra Goliath ¿es un cuento chino?




Según la lista Forbes, los arriba encuadrados constituyen, durante el actual año 2015, el máximo rigor en ambición y avaricia que un ser humano puede llegar a manifestar.

Más de 700 mil millones de dólares amasados solamente para su propio bien y el de sus familias.

Estaremos de acuerdo en que codiciar per se no se puede considerar como un acto derivado del concepto donde alocamos la maldad.  Anhelar una próspera evolución durante el transcurso de una vida es, por el contrario, un valor existencial que mantiene al individuo siempre enfocado en mejorar. 

No obstante, en este punto surge una pregunta: ¿en qué particular momento durante el éxito evolutivo se genera la disparatada explosión del egoísmo y la estúpida avidez por acumular?

Ciertas veces, a la hora de hacerse esa singular pregunta, a uno siempre le queda la opción de imaginarse en el lugar exacto donde se postula la incertidumbre.  Si observamos con atención las cifras que estos personajes "han declarado" poseer, la mediocre mente que les escribe dista mucho de tener la capacidad poderlas interpretar, pues se acumulan tantos ceros que uno pierde el norte con facilidad.  Así pues, abandonaremos esa vía pues no hay posibilidad de alcanzar una respuesta inteligible.  

Una segunda opción sería la de extrapolar el motivo que se analiza hacia otros campos para simplificar.  De la misma forma en que los físicos juegan con el valor matemático del infinito para sacar sus conclusiones doctorales, descartando y recortando cifras para poder conseguir un resultado tangencial.  Así pues, si imaginamos que los valores que anhelamos en esta vida se pudieran contar, ¿cuánto valor tendría una sonrisa pura? y ¿una carcajada sin final..?. ¿Cuánto valoraríamos sentirnos plenos, amados, escuchados y correspondidos en las bases puras de la plenitud y la felicidad?

Cierto es que la vorágine del sistema capitalista hace ya tiempo que se nos muestra como el arma más auto-destructiva que hayamos podido generar.  ¿Estaremos algún día lo suficientemente vivos como para poderlo contrarrestar?






Observando a esta humilde y feliz criatura, seguro que encontramos una clara respuesta a tan atrevida y simple interrogación existencial..




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