recogida de una actualidad con el ánimo de archivo y la opinión personal

sábado, 8 de noviembre de 2014

É T I C A - Un paseo a través de la moral deconstruida por el raciocinio más elemental



Christian Coigny - Men and women series 


Simplificando un concepto sonoro para todos:
"La ética es una rama de la filosofía que se ocupa del estudio racional de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el buen vivir.  Requiere la reflexión y la argumentación. El estudio de la ética se remonta a los orígenes mismos de la filosofía en la Antigua Grecia, y su desarrollo histórico ha sido amplio y variado.
La ética estudia qué es lo moral, cómo se justifica racionalmente un sistema moral, y cómo se ha de aplicar posteriormente a nivel individual y a nivel social. En la vida cotidiana constituye una reflexión sobre el hecho moral, busca las razones que justifican la adopción de un sistema moral u otro.
Una doctrina ética elabora y verifica afirmaciones o juicios determinados. Una sentencia ética, juicio moral o declaración normativa es una afirmación que contendrá términos tales como “bueno”, “malo”, “correcto”, “incorrecto”, “obligatorio”, “permitido”, etc., referidos a una acción, una decisión o incluso también las intenciones de quien actúa o decide algo. Cuando se emplean sentencias éticas se está valorando moralmente a personas, situaciones, cosas o acciones. Se establecen juicios morales cuando, por ejemplo, se dice: “Ese hombre es malo”, “no se debe matar”, etc. En estas declaraciones aparecen los términos “malo”, “no se debe”, etc., que implican valoraciones de tipo moral".


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"Office In A Small City" by Edward Hopper, 1953



Allà por los tiempos del acné, durante los fogosos veranos mediterráneos que se sentían hasta la médula y cuando uno escogía, sobre los escasos momentos en la intimidad del pensamiento, los colores que debía utilizar para pintar su futuro sobre el que se veía abalanzado con celeridad, en cierta ocasión cruzó una idea pasajera por la mente pueril de este servidor: si algún día engendraba una hija en el futuro, le daría el nombre de Ética o Utopía, sólo a modo de matizar el adecuado camino a seguir.
Algo pretencioso crecía como un vástago desorientado dentro del común caos existencial que se genera en esas épocas de la vida, semi-consciente de un entorno ciertamente ya abrasivo, aunque inmerso en la concentración para observar y determinar una evolución gloriosa por el mero hecho de existir en este mundo, a la vez que por un fuerte deseo de querer sintetizar la realidad con una determinada clarividencia universal.
Años más tarde nació aquella hija preconcebida a la que, no obstante y por decisión familiar, cambiamos el nombre por Ivana, una derivación intencionada por la normalización social de Sivana, vocablo felizmente usurpado proveniente de la admiración hacia la más popular novela de Robin S. Sharma, publicada en el año 2002, donde el autor describe aquel denominado lugar como una hipotética localidad perdida donde habita el ser humano que domina la paz y la sintonía de su inteligencia con su entorno, donde existe un "oasis del esclarecimiento" y al que hay que acudir en solitario y "abandonando los (múltiples) grilletes de la razón".
Así pues y con el tiempo, los apelativos de Ética o Utopía pasaron de algún modo a un segundo plano y, ligeramente, desvanecieron su presión intuitiva para colmar el vaso vacío con un más concupiscente elemento racional, a su vez el abandono, me servía para poder concentrar una visión sobre otros parámetros materiales relacionados con una re-afirmación como su ente propiamente individual, arraigado en la existencia dentro del contexto de un determinado panorama social.  
Demostradamente surgimos sobre esta realidad a través de un milagro biológico, según nos ilustran los más entendidos.  De una forma plausible desarrollamos un crecimiento visceral y corporal además del que practicamos en el ámbito del pensamiento.  Por tanto, evolucionamos significativamente nuestro criterio racional, primero, y emocional, después.  De este modo y si el individuo ha colmado de gloria su existencia durante los veintinueve mil y pico días que por la estadística creciente nos otorga la providencia médico-sanitaria y farmacéutica, el legado de su alma proliferará a través del proceso comunicativo y, por tanto, prolongará su peso semántico mediante el recuerdo que mantienen de uno los demás.  Los que fracasan durante ese período de gracia, por el contrario, ciertamente se esfumarán con la presteza del deterioro de su cuerpo material en el inevitable e indisoluble episodio del final.
Manteniendo, de este modo, un planteamiento claramente evolutivo y teniendo claro que nuestro cometido en esta fase de la realidad más material es la de proveer al universo con nuestras réplicas carnales, entendemos que hay normas necesarias a plantear para hacer posible una obvia supervivencia colectiva en un formato colaborativo, de otra forma, ¿de qué forma uno concebiría que estamos evolucionando individualmente sin haber desarrollado ninguna aparente capacidad extrasensorial? ¿Cuál sería la razón, entonces, que mueve a algunos individuos dotados de gran inteligencia para desarrollar el egocentrismo más formal, escapando furtivamente de los guiones más concluyentes y coherentes de la ética y la moral?

Frank - Lenny Abrahamson (2014)

"La verdadera generosidad para con el futuro es entregarlo todo al presente". Albert Camus.

Entendí, con el paso de los años y un ligero esfuerzo en el pensar, que Ivana y no Sivana, siempre fue y será la única razón que justifica mi existencia y mi capacidad intuitiva como ser existencial.  Su creación y desarrollo propio es justamente la dinámica que está trazando los senderos evolutivos de mi propia realidad, todo lo demás orbita nutriéndose de mi austera capacidad de conjugar un sentimiento propio sobre la ética en el sentido más congruente, precisamente el producido en exclusiva por un sincero y transparente sentimiento paternal.
Dicho esto y entendiendo que una mayoría de la humanidad posée la capacidad de engendrar y, por tanto, replicar mutando y enriqueciendo nuestra biología, ¿cómo es posible que tantos abandonen esa ética adecuada al margen del sentido de su moral? ¿Por qué tornan sus miradas introspectivas ante la endiablada ablación de los derechos de los demás? ¿Habrá alguna forma de mutación errónea en la metamorfosis biológica del nuevo ser que, durante el proceso gestativo, podamos manipular? ¿Tendrá que ver algo la parte del ADN basura en esta fórmula con tan claro y errabundo final? 

Pocas respuestas certeras se nos ocurren a estas cuestiones de la irracionalidad, pues hoy todavía piensa el ser altivo que acumular ciertos rigores en esta corta vida le van a liberar de los problemas con la esclavitud de su propia realidad.


Gràcies Ivana..