recogida de una actualidad con el ánimo de archivo y la opinión personal

lunes, 8 de julio de 2013

Eduard SNOWDEN, en contra de la incoherencia destructiva




 Extracto del artículo en Sin Permiso de Rafael Poch (07.07.13):


"Si este fuera un mundo decente, en su plaza mayor levantaría un monumento a Eduard Snowden. El joven ex agente americano ha informado al mundo de que el secreto y la privacidad en las comunicaciones, un derecho fundamental, no existe. Y lo ha hecho a sabiendas de lo que se jugaba. A sabiendas de que se enfrentaba a un poder enorme, el de su gobierno, que tortura, encarcela indefinidamente sin cargos, somete a un trato inhumano a disidentes similares como el soldado Bradley Manning, exento de cualquier posibilidad de juicio justo, y que ha normalizado la práctica del asesinato extrajudicial, incluso de ciudadanos americanos con cuatro casos conocidos, entre ellos un adolescente de 16 años.

Snowden sabía que su vida se vería arruinada por su decisión, que probablemente no volvería a ver a su familia ni podría regresar a su país, en caso de que no lo hiciera esposado. Conocía el precio de meterle el dedo en el ojo al Imperio, y a pesar de todo decidió actuar. Puso por delante su conciencia. La conciencia que insta a los funcionarios de su país, mediante juramento, a “defender la Constitución de los Estados Unidos, frente a enemigos externos e internos”. La conciencia a la que el Tribunal de crímenes de guerra de Nuremberg apeló, al proclamar tras la Segunda Guerra Mundial que, “los individuos tienen deberes internacionales que trascienden a la obligación nacional de obedecer, por lo que los ciudadanos tienen derecho a violar las leyes nacionales para impedir crímenes contra la paz y la humanidad”.

Por poner su consciencia por delante de su destino personal, Eduard Snowden merece ser admirado y públicamente reconocido por el común de sus semejantes. Es decir, es un héroe"..


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La figura de este joven y emblemático informático estadounidense se está capitalizando como moneda de cambio para levantar el uso de la razón y ensalzar el derecho a la libertad de expresión en el panorama internacional.

A pesar de su juventud, centra en su vida la libertad de la información como algo que debe hacerse público para que la sociedad decida si una idea de control es buena o mala, manteniendo que no lo debería decidir un simple personaje o analista empleado por un gobierno como el suyo.  

En el año 2004 con apenas 21 años de edad, se enroló en el ejército norteamericano con el propósito de acceder a la sección de operaciones especiales.  Tiempo después trabajó para la Agencia Central de Inteligencia (CIA), también en la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y después desde Booth Allen Hamilton, donde empezó a descubrir cómo se manejaban las cartas del poder en las centrales de control con más potencial del planeta (wikipedia).  

Mientras sea de dominio público, debajo enlazamos la entrevista que se le realizó en un hotel de Hong Kong donde se refugió a la espera del asilo político que solicitó a varios estados, el nuestro incluido, sin respuesta divulgada a día de hoy.




Ed Snowden explica que, a pesar de vivir con la comodidad que le propiciaba su alto nivel salarial en Hawai, manifiesta que su intención de publicar en los medios la trama de los EEUU referente al control y espionaje generalizado no era para destruir el propio sistema de vigilancia que mantienen, algo que por otra parte era fácilmente realizable en una sola tarde utilizando los códigos a su alcance además de sus conocimientos técnicos, sino la de intentar invalidar, mediante la crítica pública generalizada, la emancipación absoluta de la tiranía de su patria sobre la sociedad global.

Este personaje cargado de principios éticos e ideales de igualdad, seguramente pasará a la historia junto con Julian Assange, como uno de los hombres más valientes e inteligentes que enfrentaron sus intelectos contra el poder totalitarista del neoliberalismo a cambio de perder su propia libertad, poner en peligro su vida y romper totalmente la relación con su entorno familiar y social.

Es por esa razón que podemos advertir que la fuerza de la coherencia del racional humano, con el tiempo, nos traerá a más insignes y atrevidos individuos en favor de la justicia social más razonable.  De la adormecida población existente surgirán destacados individuos de un calibre parecido para extender y emancipar la verdadera libertad, la que hoy día sigue escondida tras los barrotes de la crisis como una forzada manifestación de la más incomprensible exclusión social..

Es por ello que todos, sin excepciones, deberíamos estar muy agradecidos a Ed Snowden por todo lo que nos ha aportado en el reciente pasado y el presente, y por todo lo que de ello se generará en un futuro próximo de unidad.

¿Quién será el próximo?