recogida de una actualidad con el ánimo de archivo y la opinión personal

jueves, 24 de enero de 2013

REAL, nada que ver con AUTÉNTICO, ni VERDADERO


Luis XIV y Juancar.., gran abismo entre borbones.


Sobre monarquías rigurosas y fundamentadas como las de antaño, las que marcaban el crecimiento del concepto tiránico del monarca omnipotente sobre todo el creciente territorio, hoy prospera la necesidad de desentronar la imbecilidad de nuestra cultura contemporánea nacionalCon la introducción de juiciosas palabras de nuestro venerado , e ilustre Professor , nos anexionamos al eco republicano que manifiesta, con bien estructurado sentido común, la condena en contra de la existencia de una esperpéntica monarquía anacrónica, generada por el dictador y cargada de rasgos inmersos en la ilegalidad cotidiana y antidemocrática.


"La Monarquía es una institución que perpetúa un vasallaje ciudadano que es negativo en el desarrollo democrático del país. Esta situación es todavía peor en los países, como España, donde la Monarquía ha sido históricamente identificada como el centro de las instituciones del Estado que garantizan la existencia de una estructura de poder que no ha sido sensible o receptiva a los deseos y ansias populares"..


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Como dice alguna interesante voz internauta, "el origen de la monarquía como institución pudo comenzar con la caída del Imperio Romano, cuando al desmenbrarse el imperio muchos jefes locales fueron ganando importancia pólitica y militar ante otros, el modelo del emperador Carlo Magno".  

Según la Wikipedia:  "A partir de 2012 en Europa hay doce monarquías: siete reinos (Bélgica, Dinamarca, Países Bajos, Noruega, España, Suecia y el Reino Unido), un gran ducado (Luxemburgo ), un papado (Ciudad del Vaticano) y dos principados (Liechtenstein y Mónaco), así como la diarquía de Andorra".

Provenga del origen que sea, bien de la época egipcia de los faraones (de quien refieren algunos dedicados estudiosos como descendientes heterogéneos entre humanos y alienígenas -ver conferencia en la entrada de N. Haramein-), o bien posteriormente del Imperio Romano, los monarcas o títeres del poder tácito jamás han manifestado, ni siquiera uno de ellos, el valor del significado que los sinónimos en lengua española implican del término "soberano", como podrían ser excelente, expléndido, magnífico, majestuoso...  Sus personalidades y temperamento siempre han estado en consonancia con la más alta vanidad, el desarrollo de una vida deliberadamente ostentosa, la explotación de todos sus vasallos y la esclavitud del pueblo del que se enorgullecían de figurar como "soberanos", siempre dictando al gobierno lo que podía o no podía ejecutar con sus leyes así como la cantidad de tributos impuestos sobre el pueblo que, para sí, debían recaudar.

Hace ya unas décadas que las monarquías supervivientes de las épocas tiránicas mantienen un perfil de acción más bien comedido, por aquello de no alarmar a la sociedad generalizada de la existencia de los opulentes gorrones que están siempre presentes en el guateque colectivo.  Este intento de conservación de su forma de vida, la que proviene de la evolución de un linaje de algún antiguo bravucón(na) con un cierto criterio histórico dominante, hoy les ha convertido en un significativo elemento parasitario en la ahora más culta y emancipada sociedad.  

El monarca ya no aporta más que desgaste, petulancia, fraude y expoliación sobre un pueblo al que se le están drenando las capacidades que un día adquirió, con demasiado sufrimiento, un cierto nivel de bien estar y que ahora, por la acción de acoso de los auténticos emperadores del planeta, los verdaderos ricos del famoso uno por ciento, están descomponiendo sus insignificantes vidas sin ningún tipo de miramiento.

Hoy todas las monarquías, ducados, papados, condados, diarquías, etc.., mantienen una conversación pública extremadamente moderada y prudente para la propia longevidad de su especie.  Aunque su garantizada extinción viene avalada precisamente por el exceso de ambición de los individuos que constituyen ese uno por ciento de la sociedad, aquellos verdaderos emperadores quienes, arremetiendo cual tsunami a través de todo el planeta, no prestan atención alguna a la devastación que genera su propia codicia y combaten contra todos los elementos que frenan su dinámica de acumular, de forma absurda e inverosímil, todas las riquezas que encuentran a su paso para nada, riquezas de las monarquías incluidasÉstos son los individuos que ahora sobrepasan con creces el poder de los propios monarcas.  Aquellos que asisten, por invitación de los fundadores del club Bilderberg, a sus reuniones anuales para debatir el estado del planeta, donde nuestra graciosa reina ha metido su griega nariz en más de una ocasión.

Las petulantes pseudo-majestades tituladas existentes, quienes misteriosamente mantienen su aceptación entre el vulgo mediante campañas públicas extremadamente exitosas, gozan de un cierto espíritu mágico que rápidamente se disipa con el realismo de sus torpes actos delictivos hoy expuestos públicamente.  Estas exhibiciones surgen para intentar destapar, por aquellos retaliados republicanos, la inexistente vergüenza y el deshonor que yace tras el velo de tan desesperadao espíritu de supervivencia de los monarcas por mantener esta absurda situación, incluso para los pocos que desempeñen alguna acción laboral conveniente, pues continúan facturando sus astronómicos devengos de los impuestos exigidos al populacho y no del valor de las gestiones laborales que sus capacidades personales desarrollen.

Es el caso de la penosa familia real española, una vergüenza sin igual.  Un clan de sablistas parasitarios profesionales que obtienen elevados márgenes de beneficio económico por ser quien son en sus destacados puestos laborales escogidos y determinados astutamente por un sistema corrupto de raiz.  Descendientes del olvido y maquinantes del chaqueterismo más descarado para mantener sus onerosos sueldos de monarcas.  Jamás convirtiendo en beneficio para la sociedad ninguna de sus pretendidas acciones de estado, por otro lado inútiles e innecesarias por sus objetivos, talante, elaboración, metodología y cualquiera de los términos que puedan aplicarse a encontrar algún sentido provechoso en esas actividades que tan alto precio nos cuestan a todos los contribuyentes del país de la pandereta

No obtienen ningún mérito público, exceptuando las aburridas litúrgias promovidas por el sistema (como los estamentos universitarios más antiguos y sus reuniones protocolarias, los lazos con el poder católico, etc..) para dar algo de brillo a sus inservibles carreras profesionales Tampoco se les reconoce en su ambición por resolver problemas o generar riquezas para su pueblo por sus capacidades de gestión, de análisis y de ejecución.  

Es por ello que llamamos la atención del máximo responsable de semejante clan de inaprovechables, aquel ejecutor de animales dopados, el perseguidor de las dobles o triples vidas, el valiente fratricida juvenil confeso que hábilmente esquivó a la justicia entonces y todavía continúa avispadamente sorteando en la actualidad, que tenga el coraje y el honor suficiente como para dejar, de una vez por todas, de succionar la sangre al pueblo que cada día sufre más por subsistir, el que cada día ve más caros sus impuestos y el que cada día ve como su opresión va ciertamente encaminada en dirección al conflicto innecesario, al que nadie quiere llegar, el de la violenta sublevación popular..





Juancar.., no te subas el sueldo, si no vas a dar un palo al agua, en tiempos de racionamiento a eso le llamamos ser de un torpe integral..  Lo mismo va por toda tu prole, que están más cerca de la actividad propia de un frecuentado comedor de hamburguesas prefabricadas que con aquellos de un origen magnánimo y conquistador como los de antaño Los que sí se ganaban algo de respeto de su pueblo por la acción valiente y protectora hacia sus campañas de guerra y conquista expansionista de su territorio nacional..