recogida de una actualidad con el ánimo de archivo y la opinión personal

lunes, 11 de junio de 2012

AÚREA MEDIÓCRITAS y la pléyade de políticos que no se tragan


La lucha de intereses y la lucha por la supervivencia son dos conceptos que han marcado profundamente nuestra realidad durante los últimos treinta años.  

Derribar al adversario para no perder de vista el éxito se ha mantenido como regla de vida.  En especial cuando el contrincante pertenece a un grupo determinado con el que la dialéctica no fructifera.  El color del partido político ahora es determinante en la segregación por la falta de necesidad en el esfuerzo de asumir una coherencia en la disputa dialectal.  ¿Para qué..?: "no hay intenciones de diálogo, es un coñazo tener que discutir con esta gente que lleva la contraria per se,  total, para después tener que exponerse a votación y ganaremos por la mayoría de nuestro partido.  Será una pérdida de tiempo absurda..". 

Desde el inicio de nuestra falsa democracia, los personajes que encarnan a los políticos en nuestro país, y en el resto del planeta, han olvidado el motivo fundamental para el que se crearon sus puestos de trabajo temporal: el bien común.  En la carrera ocupacional se ha impuesto el ser "mediocre" ante el "válido".  ¿Cómo puede ser?  Me dirá usted..  ¡Si resulta más lógico que el "válido" ocupe su lugar natural y que el "mediocre" no supere las fases de pre-selección!  La clave está en que el primero en llegar a la cima es el "mediocre" que, quizás cual serpiente escurridiza, es más rápido en el arte de la superación del proceso de oposición que el otro, un tanto más lento pues elabora planes con más información.  

La astucia del "mediocre" es un valor positivo y generador de las estrategias que permiten sobrepasar y distraer al oponente.  La sagacidad del personal en encontrar el camino a la cima se embadurna con el hambre de poder y hacen ganar posiciones.  Es el arte de la maquinación, de la sabiduría en buscarse la vida, el concepto del "espavilado" frente a la renqueante manifestación del lento y patoso "bien hacer".  Se manifiesta más efectivo que el "válido" en el examen al cargo, pues la forma de evaluación le favorece, la conoce a la perfección ya que ha estudiado cómo pasar el examen por su estructura y no por su contenido.  Es como cuando estudiamos la mitad del temario para un examen con la esperanza de que nos caiga una pregunta de lo que nos sabemos y así poder sacar como mínimo un cinco y aprobar..  Si no cae, mala suerte, pero en la repesca volvemos a probar suerte.  Al fin y al cabo el programa educativo compila tal cantidad de asignaturas que, los "mediocres", no disponen del tiempo necesario para mucho más.  Son lentos en estudiar por su capacidad pero rápidos en salirse airosos en estadística.  El "mediocre" carece de principios pues no entiende nada por lo poco que ha estudiado, conoce pero no sabe. 

Entonces ¿cuántos "mediocres" existen regulando nuestras sociedades?  Pregunta difícilmente contestarble y, sinceramente, ya no resuelve absolutamente nada.  En treinta años han tenido tiempo suficiente para colarse por todas partes.  En todo caso, sabemos que el motor de creación de estos individuos se alimentada con gasolina de la reserva más escasa del planeta.  El individuo "válido" ha aprendido la lección y está saliendo del reducto al que se ha visto forzado por falta de empuje y velocidad, los aspectos que dominaba el "mediocre".  En poco tiempo veremos como se vuelven a plasmar los valores adecuados de ética y sostenibilidad a la sociedad con la velocidad del rayo.
 
Ese cambio de perfil del personaje político está siendo modificado gracias al absurdo ridículo al que se están exponiendo los actuales "mediocres" y sus exposiciones públicas.  Están haciendo daño a todos por su falta de criterio y, a causa de eso, hay un reciclaje en el sector de la moderación intelectual, los que se estudiaban el temario completo están preocupándose.

Más aun, gracias al esfuerzo de todos los comunicadores estamos advirtiendo la metamorfosis final del individuo "válido" en el individuo "adecuado".  El individuo que tratará de conducir las sociedades actuales al cauce necesario para la supervivencia de las especies.


Se está cambiando la obsesion de competir por capacidad de cooperar.
  
Buscar el compromiso para forzar el cambio de pensamiento en los demás es fundamental, desde el primer individuo al último.

Ya no habrá cabida en la cima para el ser "mediocre", ocupará su lugar natural debidamente.


 


¿Dónde está usted?