recogida de una actualidad con el ánimo de archivo y la opinión personal

viernes, 1 de marzo de 2013

BIEN COMÚN: la era del cambio necesario se acerca



 Extracto del artículo en el Diario Progresista de J.J. de la Cámara: Cospedal. La lingüista engañosa

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Es falaz, engañoso, fraudulento y hasta mentiroso, recortar subvenciones, y prestaciones dirigidas a los colectivos más débiles de la sociedad y retribuciones a los funcionarios (como servidores públicos) para asegurar, afirma la buena señora, el equilibrio financiero, mientras se aumenta el gasto en asesores, cargos públicos y dietas de la corte toledana, que tributan en Madrid, o se destruye crecimiento económico y empleo a pasos agigantados.
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Tabula rasa


O lo que es lo mismo: borrón y cuenta nueva.  Es necesario acabar con todo lo que hay para crear un nuevo sistema, para evitar contagios con la generalizada y corrompida doctrina mundial existente.  Paciencia, estimado Sr. de la Cámara.., el cambio nos llega despacio por via virtual.

Los frentes generadores de ideas ya están ámpliamente abiertos.  La ciudadanía de las sociedades mundiales está tomando posesión de sus responsabilidades con un carácter resolutivo y de una forma inmediata.  

El concepto no es la "alternativa" sinó la "nueva construcción" de una estructura con el motivo fundamental de la "supervivencia", lo que nos lleva a cimentar sociedades para convivir, evolucionar positivamente y compartir adecuadamente el esfuerzo para beneficiar a los colectivos con las riquezas generadas.

Todos debemos ser iguales ante el concepto social.  Esto ya existe pero no se aplica.  El tratamiento de todos los factores aplicables a la supervivencia individual deben establecerse a un mismo nivel, se encuentre el individuo donde se encuentre, entendiendo los márgenes sociales de su propio nacimiento y el desarrollo en su vida.

No podemos ser todos iguales ante el concepto económico, aunque éste deberá transcribirse en un concepto de riqueza.  No merecemos todos lo mismo si el esfuerzo que desarrollamos individualmente es variable No todos generamos una capacidad de mejorar la vida de los demás en el mismo grado de éxito.  Sería ciertamente injusto establecer un sistema de valoración que manifestara segregaciones entre los individuos, aunque de alguna manera debemos premiar el esfuerzo individual para estimular los máximos que un individuo con capacidades superiores puede llegar a dar de síLa diferencia entre individuos, por tanto, requiere un trato ligeramente diferenciado.  De esta manera, debemos pulir el método remunerativo para mantener una categorización pertinente al respecto.

Debemos abandonar la moneda y su poder regulador ante la civilización.  Su desdoblamiento en valores virtuoreales anti-naturales determinan un panorama que concluye inevitablemente en la crisis absoluta del sistema, dados los niveles de egoísmo que se presentan inherentes en el individuo por naturaleza.  Los hemos analizado, experimentado, validado y confirmado.

Las "riquezas" formarán parte de los factores que significan un avance en la progresión hacia el futuro aunque sin un valor numérico que le consolide ningún pago de beneficios en material acumulable.  De esta manera se evitará la regresión a malinterpretar el concepto de riqueza en amasar partes de un algo válido.  Un sistema que re-estructure la bonificación individual en un ránquing máximo del 1 a 6, por ejemplo, manteniendo el grado de versatilidad directamente aplicado a la satisfacción de premisas poblacionales, en referencia a los beneficios por cápita generados.

Los demás parámetros socio-políticos se solventarán por sí mismos si relacionamos los principios necesarios del sistema con la base de un pensamiento estructurado y coherente, igualitario en concepción y que manifieste la inteligencia que el ser humano ha desarrollado en su evolución, estudiando a su entorno y a la naturaleza, aprovechando y respetando todos sus recursos para la supervivencia y su propia comodidad.  La atención por el planeta y la naturaleza deberá ser el mandamiento más importante con el que se desarrollará el elenco de magnitudes para establecer un nuevo sistema de vida, el que contenga el sexto sentido que todavía, a vista de lo que acontece, tenemos aletargado: el bien común.



El futuro comprenderá la eficacia del nuevo organigrama planteado y no caerá en el riesgo accidentado del absurdo.