recogida de una actualidad con el ánimo de archivo y la opinión personal

miércoles, 15 de mayo de 2013

ESTRUCTURAS de FUTURO: GRUPO de ACCIÓN COHERENTE

Fotografía de Conchi Martínez



Ante el desconcertante panorama a través del cual observamos un futuro inmediato más bien nublado, encontramos múltiples trayectorias que pueden determinar alguna fiable directriz en el camino de la coherencia La que utilizaremos para desplazarnos avanzando con desempeño, empujando decididos y con firmeza a los irracionales del control en dirección a los márgenes de la calzada y desplazando la voluntad colectiva hacia un mañana esperanzador.  Ayudando, por tanto, a mantener la evolución en la mejora del factor racional humano y el bien común social necesario.

De entre todos los alzamientos populares pacíficos, manifestaciones colectivas, críticas públicas, escritos subversivos publicados en la red, etc.., que se están llevando a cabo en estos momentos de cólera en el aspecto social frente al determinio egocéntrico de las cumbres, surgen ideas cada vez más concretas y factibles que dibujan el mecanismo con el que se asediará la incongruencia de las perecederas estructuras de poder actuales.  Nuestro estimado Professor, Vicenç Navarro, en unas horas publicará un artículo en el diario Público del que extraemos un interesante fondo de reflexión.  Fundamenta un principio relacionado con la creación de un cierto cuerpo político bien pertrechado aprovechando la multiplicidad de individuos y organismos gestados recientemente desde las contrariedades del absurdo poder actual.  Un movimiento que, según dice:  

     "..debería ser político, es decir, debería presionar para cambiar el sistema político (desde los aparatos del Estado hasta los propios partidos políticos) para hacerlo auténticamente democrático, con unas leyes electorales proporcionales, con una representatividad mayor y no única, complementada y en ocasiones sustituida por otras formas de democracia que incluyan desde referéndums vinculantes a fórums asamblearios de decisión. Y con cambios de los sistemas de información públicos y privados, condicionando la utilización de un recurso público (las ondas radiotelevisivas en el aire) a su diversidad ideológica, puesto que la escasez de tal diversidad es uno de los mayores problemas que tiene la democracia española..".




Cabe destacar, desde los fondos de esta idea, la valentía demostrada por los múltiples adalides que vociferan los derechos sociales del panorama internacional, manifiestando la razón por la que discernimos el principio necesario encajando un cerco ideológico poblado de un potente empuje racional, mediante el cual gestaremos la suficiente coherencia que nos capacite a destronar la existente desidia y putrefacta ambición del poder con la fuerza del criterio estructural.  Congeniando las razones que nadie, en el futuro, podrá determinar como inexactas o carentes de un verdadero significado funcional.

El proceso continúa sin demora hacia el campo donde el resplandor de la coherencia mostrará una visión más interesante que destinará el progreso para todos en igualdad de condiciones de respeto mutuo, especialmente para los supervivientes actuales de la era de la información, la que vivimos en el presente y que está desencajando las intricadas virtudes naturales del intelecto social del ser humano global, ahora desarrollando sus opciones en unos términos que no hubiéramos obtenido sin el abuso sistemático, descarado y desesperado practicado por todo los individuos relacionados con el poder.  Jamás, de otra manera, estas ideas hubieran proliferado con tan acelerada y concreta conmoción global.  

Todos los afortunados que iniciarán conscientes la siguiente era de nuestra historia, la de la cohesión política y social, la de la adaptación con la naturaleza y la de la afinidad contextual, surgirán de las entrañas de estos portavoces vociferantes de futuro, crearán el cerco ideológico proverbial, el que nos aportará el consenso, la atención y cortesía para con todo lo natural.




Tan solo se requiere que todos tomemos una sólida disciplina, cambiemos ligeramente nuestros hábitos y nos convirtamos en el político que requerimos para dar vigor a la coherencia que fundamentará un porvenir limpio de carácter y funcional.  Ayudando así a los conceptos adecuados a avanzar sin requerir la fuerza de la imposición formal.