recogida de una actualidad con el ánimo de archivo y la opinión personal

miércoles, 7 de noviembre de 2012

MAS vs RAJOY, ¡esta noche cenamos en el infierno!



-Spartans..! Ready your breakfast and eat hearty for TONIGHT WE DINE IN HELL..!!-

Así vocifera Leónidas a su armada de tres cientos espartanos en una escena cumbre de película estadounidense épica-de acción del año 2007 dirigida por Zack Snyder, donde el líder encomienda la vida de todos y cada uno de los soldados a la gloria de su nación.  Arriba caricaturizando a Leónidas, tristemente para él, con el semblante del Sr. Rajoy y su mirada decaida con la preocupación hipotética ante las voluntades del president Mas (ruego disculpen la modesta licencia humorística del autor).

De la misma manera están vociferando muchos agitados en el panorama español frente a la gestión independentista del pueblo catalán, instigada por la forzada situación económica y alimentada por algunos políticos, en especial la del president Artur Mas.  

Los unos cantan alegorias sobre el pretérito papel del tripartito catalán, o todo lo contrario.  Los otros lo hacen sobre el provechoso futuro económico de Cataluña con la escisión de España que se programa.  Los hay que publican cartas donde transcriben una cínica entrevista de cinco páginas a un inculto y pobre de espíritu ciudadano de Girona a quien ridiculizan por su ignorancia demandándole información sobre la historia catalana, pretendiendo ser una encuesta de la Generalitat y finalmente declarando que es un acopio de información para su tesis en la Universidad de Cambridge.   

Otros redundan sus apocados y abrumadores discursos políticos por dinero en magacines televisivos en clave de debate con algunas pseudo-ilustradas verduleras sobre la importancia de la identidad nacional catalana.  La verdad es que las posibilidades se multiplican con el paso de las horas.  Centenares de papeletas hipotéticas son impresas a diario con el "si" y el "no" desde todos los frentes que manejan información para manipular la mente del que se plantea este particular mecanismo de subterfugio para recurrir y soliviantar una realidad desesperanzadora en el campo de la solvencia económica y su propia subsistencia.


 

Aquí, a continuación, veremos la transcripción del manifiesto publicado en el noticiero El País y firmado por trescientos intelectuales (eso dicen) españoles en la cual se evalúa la crítica situación que los políticos catalanes están propiciando con su testarudez hacia el concepto del referendum independentista.  Entre los formantes destacamos a Félix de Arzúa, Aitana Sánchez Gijón, Álvaro de Luna, Elias Querejeta, etc.., personajes que por lo visto "representan" la cumbre intelectual en un país repleto de obligada ignorancia:


  Varios centenares de intelectuales y profesionales han firmado en Cataluña un llamamiento a favor de la izquierda y del federalismo para responder al creciente secesionismo estimulado por Convergència i Unió, desde el Gobierno de la Generalitat, así como por otras fuerzas políticas de afinidad nacionalista.

Queremos atender esa llamada porque los promotores de una independencia inmediata de Cataluña aducen beneficios obviando penosas consecuencias para todos. Además se eximen de responder a los ingentes problemas que, como europeos, como españoles, como ciudadanos de una comunidad autónoma y como vecinos de un municipio, nos plantea la crisis económica y la incapacidad que aquí y en Europa se advierte para adoptar decisiones válidas. Añadir una propuesta de secesión augura, bajo el pabellón de un nacionalismo exacerbado, el desbordamiento a corto plazo del malestar social al que nos viene arrastrando el súbito empobrecimiento y el vértigo de la desesperanza de un número creciente de ciudadanos.

Los independentistas convierten su particular idea de España en el chivo expiatorio sobre el que cargar todos los malestares. Abonan así el terreno a la exigua minoría que, desde el resto de España, se propone hacer otro tanto con su particular idea de Cataluña. La afirmación de que España perpetró agresiones contra Cataluña es una desgraciada manipulación del pasado, que olvida deliberadamente cómo en los conflictos y guerras civiles en los que todo el país se vio envuelto, los catalanes, al igual que el resto de los españoles, se dividieron entre los diferentes bandos.

Ni Cataluña está sometida a un expolio por parte de España, ni el común de los españoles alberga sentimiento alguno de menosprecio hacia ella. Bien al contrario: Cataluña suscita afecto, admiración y reconocimiento, entre otras razones porque sin ella, sin su lengua, sin su cultura y sin su aportación solidaria, no puede entenderse la España democrática. Las fuerzas políticas que han abrazado el independentismo calculan que, dada la drástica reducción de los recursos del Estado y los padecimientos de la crisis, sería llegada la hora de pugnar por sus aspiraciones maximalistas, sin atender al orden constitucional pactado por todos.

En Cataluña existe un profundo sentimiento nacional, del que el resto de los españoles es plenamente consciente. De ahí que sostengan con firmeza que haya de ser reconocido e integrado de nuevo en el seno de instituciones compartidas. No obstante, si ese sentimiento de forma mayoritaria se manifestara contrario de modo irreductible y permanente al mantenimiento de las instituciones que entre todos nos dimos, la convicción democrática nos obligaría al resto de los españoles a tomarlo en consideración para encontrar una solución apropiada y respetuosa: los ciudadanos de Cataluña tienen que saber que este es nuestro compromiso irrenunciable. Pero tienen que saber también que en el resto de España y en la misma Cataluña hay muchas voces que reclaman seguir avanzando juntos.

El programa de construcción nacional incentiva a los independentistas a sentirse víctimas de una opresión por parte de España, a rechazar la toma en consideración de las propuestas de entendimiento y a silenciar o relegar a todos aquellos ciudadanos catalanes que no suscriban ese programa de secesión. La transición de la dictadura a la democracia se hizo de la ley a la ley pasando por la ley. Ahora, paradójicamente, los independentistas para llevar adelante su denominada transición nacional se proponen violentar la ley democrática, hecha por todos y para todos, con el propósito de alumbrar una ley nueva, hecha solo por los que se sienten llamados a una misión sin contar con los demás. En la aritmética política sucede que el orden de los factores altera el producto

Ni España ni la Constitución de 1978 ni el Estatut de 2006 niegan a los ciudadanos de Cataluña ejercer su derecho a decidir; son los partidos que apoyan la fulminante independencia de Cataluña quienes confunden las opciones al concurrir, una tras otra, a las citas electorales con programas edulcorados, indoloros y sin coste político, social o económico alguno, pensando ampliar así sus apoyos en las urnas.

Es preciso que CiU y otras fuerzas de afinidad independentista asuman sus graves responsabilidades en la equivocada gestión de la presente crisis económica y en los abusos en que incurrieron y dejen de exculparse bajo el supuesto expolio perpetrado por España. Esa estrategia de exculpación les ahorra el debate económico y social que necesitan tanto Cataluña como el resto de España, exacerbando y absolutizando, en su lugar, un debate nacional y nacionalista.

Consideramos, además, que todas las fuerzas democráticas deberían sumarse en la búsqueda de un mejor encaje institucional para Cataluña, de una financiación más justa y de una federalización del deteriorado Estado de las autonomías, que inscriba en su norma suprema la solidaridad interterritorial y los criterios de su aplicación compatibles con el esfuerzo común de todos y el principio de ordinalidad. Por ese camino podremos seguir ampliando las cotas de libertad, igualdad, progreso y respeto mutuo logradas con la Constitución de 1978.



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Ante unas palabras con tan poco fondo humanístico uno no puede reaccionar más allá de la burla respetuosa y condescendiente.  Enfocaremos nuestra modesta capacidad para no caer en la trampa que resultaría de interpretar estas suscritas palabras como lo que son:  un ruego a la nación catalana para que NO exija su derecho a la autodeterminación, una intencionada manipulación verbal para distorsionar la realidad y direccionarla al enmudecimiento de un espíritu en efervescente rendimiento y progresiva consideración que es el nacionalismo catalán.  Un esfuerzo de trescientas mentes sobresalientes para intentar evitar que los impuestos asciendan aún más en el futuro de una España desgarrada por el sentido común y el clamor por la democracia, cosida por el fino hilo de la ley de la antigua e irreverente constitución y colmada cada día más con la desesperación económica de sus habitantes.

En palabras del propio Vicenç Navarro sobre el documento: 

  "el tono condescendiente y el argumentario que utiliza, además de ser ofensivo, traduce una falta de comprensión de lo que ocurre en Catalunya". 

Los parámetros que alimentan la consciencia de un ser humano e instruyen sus estructuras en el dibujo de la realidad consolidada que goza, siente y experimenta, determinan que su gregariedad constituya la esencia de su porvenir.  La suma del esfuerzo comunal genera beneficio individual y colectivo.  El control y organización de las actividades para alcanzar ese fin son tan necesarios como el agua para subsistir.  No hay camino de futuro si no se establecen una leyes para dictaminar las directrices a seguir ordenadamente pero, ¿por qué entonces no se quiere atender a la necesidad, alimentada o no con el engaño, de un pueblo que considera se le está expoliando desde hace más de tres siglos?  

Ghandi y la marcha de la sal contra el impuesto británico en la India fué uno de los primeros ejemplos de desobediencia civil.  Un concepto que crece entre nosotros en la realidad sombría del código binario tras la realidad paralela, mientras fluye a velocidades vertiginosas través de cada una de nuestras líneas telefónicas.  Importante concepto que vocifera la forma de actuar tal y como lee el manifiesto de La Plataforma para la Desobediencia Civil:

  ..Las personas, conscientes de que sus gobiernos no tienen como prioridad el bienestar de todas, sino que han situado a los mercados como epicentro de la sociedad, han optado por la única vía que permite seguir manteniendo la condición humana: la de organizarse, resistir y construir. Y lo han hecho por la vía de la desobediencia civil y la resistencia pacífica y creativa. Esta estrategia permite articular una defensa social ante la violencia que los gobiernos supuestamente democráticos están ejerciendo contra los pueblos.

El miedo del sistema ante el crecimiento de la contestación social ha llevado a plantear la modificación del Código Penal, de modo que la resistencia pacífica o la protesta se conviertan en delito y se limite el derecho de huelga. Se anuncian medidas que desvelan el carácter autoritario de gobiernos que siguen los dictámenes de instituciones profundamente antidemocráticas e inhumanas. Parece que para dar libertad al dinero hay que encarcelar a la gente.

  ..La justicia no es patrimonio de unos pocos. En muchos lugares del mundo, precisamente a resultas de la propia injusticia vivida y reafirmada por los gobiernos, las personas, alzando la voz democrática, se adueñan de la política para poder dotarse de justicia social. Es legítimo resistir ante la pérdida de derechos impuesta por los mercados. La justicia debería penalizar la violencia contra las personas y garantizar condiciones de vida dignas; por ello, construir alternativas y enfrentarse pacíficamente a un sistema que le ha declarado la guerra a las personas y a la naturaleza es absolutamente legítimo y necesario. Abordar colectivamente la represión es fundamental para seguir alimentando un movimiento que solo pide sociedades y economías cuyo objetivo principal sea el bienestar de las personas y la justicia.

Es necesario denunciar públicamente las dinámicas represivas que se están generando y abordar con imaginación y solidaridad las consecuencias que tienen..





En conclusión, desde nuestro humilde remanso de expectativa catalanidad, haremos caso omiso a este cruel documento espartano y claro ejemplo de manipulación interesada..
  
Sin miedo no hay evolución, ni crecimiento personal, ni familiar, ni colectivo, ni si quiera podemos plantear la existencia de futuro alguno..