recogida de una actualidad con el ánimo de archivo y la opinión personal

lunes, 8 de abril de 2013

AUTOR de realidades CREATIVAS descreditadas de raiz

collage con una imagen de global street art y el Parlamento Europeo 



"Escribo porque nadie escucha", es una frase sencilla aunque cargada de un contundente significado además de manifestar un carácter claramente reflexivo.  Su sencilla e inteligible estructura utiliza la capacidad que tienen las palabras bien articuladas para mantener y traspasar el significado de su idea entre las personas, en este caso, un evidente razonamiento de nítida protesta social.

Bien se trate de la lírica, narrativa o del género teatral, calculando infinitos los subgéneros derivados en cada caso, la realidad que compone el proceso creativo del autor supera exagerádamente cualquier otra forma de inventiva que desarrolle con solvencia la mente humana.  Ninguno de los campos expresivos del pensamiento es capaz de procesar el infinito panorama de la literatura.  La elección de las palabras en un texto demuestra el método, la voluntad y la inteligencia de su autor para destacar su calidad y garantizar el mensaje al receptor determinado.  El compendio de sus construcciones, como ya sabemos, le pueden generar la culminación de su esfuerzo para otorgarle la gloria y una ansiada celebridad acorde con su esfuerzo.

De todas formas, y cambiando ligeramente el ángulo, si en nuestra historia hemos sido capaces de desarrollar desde las sencillas literaturas hasta las de intricada complejidad, tanto en la forma creativa del lenguaje como en las formas de crónica social o protesta, ¿cómo es posible que todavía no seamos capaces de entender que la raza humana, en su consolidado conocimiento de la realidad, pueda acabar de destruir el equilibrio en la naturaleza que nos mantiene?  Más aun, ¿somos incapaces de entender que la propia extinción de nuestra especie y muchas otras puede estar ocurriendo sin que nosotros podamos percibir su inminente llegada a pesar de utilizar tan ilustradas palabras? 

Esas precisas palabras que describen los cada vez más numerosos momentos observados en todos los manifiestos reivindicativos actuales, desde el surgimiento del caso wikileaks o The Pirate Bay, han perdido su importancia relativa porque su mensaje queda olvidado empujado por la fuerza correctiva hacia el fondo oscuro de las rebosantes cámaras frigoríficas en las trastiendas colectivas, donde ignorantemente almacenamos toda la literatura necesaria a modo de archivo, tranformándola con el tiempo en el pretexto del absurdo, para usarlas como moneda de cambio en el caso de emergencia, un vez todo ha ocurrido y ya no hay vuelta atrás.  

Una sombra de la realidad a modo de eco intrascendente para el gran público que subestima los efectos de una manipulada y desenmascarada crisis global, la que ingenuamente suponemos en nuestro entorno como una ondanada destructiva que no nos va a afectar.
 
El esforzado discurso reivindicativo rico en literatura creativa singular es, de esa forma, despreciado con total impunidad.  Quién el mensaje percibe, lo hace preso de sus paranoias personales como una forma de distracción más.  Esa que afronta la especificación de su presente como la narrativa disyuntiva en la práctica del entretenimiento necesario, nunca en la apreciación del peligroso juego que desarrollamos tranquilamente en el transcurso de nuestra humanamente manipulada realidad.


press

 Bauhaus - 41'35" - All we ever wanted was everything -  1982

All we ever wanted was everything
All we ever got was cold
Get up, eat jelly
Sandwich bars and barbed wire
Squash every week into a day.

The sound of drums is calling
The sound of the drum has called
Flash of youth shoot out of darkness
Factorytown

Oooooh, ooh to be the cream (repeat).