recogida de una actualidad con el ánimo de archivo y la opinión personal

lunes, 14 de mayo de 2012

ALIENACIÓN, ¿salimos del armario?



"vas por ahí sin prestar atención y cae sobre ti una maldición.."

Todos los que vivimos la adolescencia en los años 80 conocemos de memoria la letra de "Escuela de calor" de Radio Futura, incluso los que no.  Santiago Auserón, alias Juan Perro, aquel de Zaragoza que estudió filosofía en la Complutense de Madrid y en el Centre Universitaire de Vincennes, sabía bien lo que decía ya en aquel tiempo.  No es que el tipo aludiera a la alienación con esa estrofa en particular, es sólo que nos ha venido bien como cuña para introducir el concepto de alienación en esta pequeña reflexión mundana. 

La alienación es hoy un concepto plenamente arraigado en nuestra sociedad, lo entendemos de forma invisible y aceptamos su influencia en el declive de nuestra personalidad y la decadencia de lo que vivimos.  

A lo largo de la historia hemos inventado mecanismos de influencia para manipular las mayorías sociales con el único objetivo del beneficio de las minorías.  Los pretextos manipulativos siempre fueron hábilmente enmascarados.  Así hemos evolucionado de forma unilateral pensando que mientras la teta diera leche haríamos helados (la ubre, me refiero).
 
Pues bien, ahora la teta se ha secado y aquel helado, cremoso y natural, se ha acabado.  Aquellos versados en las ingenierías actuales [las artes que conjugan principalmente el ingenio de cualquier clase] tienden a pensar que podemos fabricar helados sintéticos con esencias de sabores reminiscentes a la nata, la fresa, el chocolate, el pistacho o el plátano, por mencionar algunos..  No entienden que jamás alcanzarán el feeling of the real thing.   Chupar un trozo de plástico nunca será lo mismo que saborear la untuosidad de un helado de pistache siciliano, nacido de la nieve del Etna y de los pistaches que crecen entre las rocas volcánicas de Bronte, estamos hablando del superlativo, del auténtico.

Nuestra evolución, presionadamente asociada a la fácil integración de los mecanismos de influencia, ha propiciado que la mayoría de individuos pasemos la vida navegando dentro de nuestra mente día tras día sin concretar en nuestras voluntades, predilecciones, ni objetivos.  Simplemente pensando cómo molaría tal o cual..
  
Cuando fuimos jóvenes nos lo advertieron reiteradamente. El Sr. Perro, por ejemplo, se esforzó de forma continuada en ofrecer su discurso sugerente de forma melódica en todas las fiestas veraniegas, pero hicimos caso omiso, demasiadas metáforas, me temo..

Las fuentes de alarma están ahí, los medios de alerta, nos referimos.  Los advertimos por todas partes pero no hacemos caso ni por nuestro propio bien.  Todos sabemos que esta vida sólo está acotada en el tiempo y, por tanto, la debemos aprovechar de forma individualizada.  Pero no lo hacemos.  No tenemos idea de lo que viene detrás (presuntuoso sería pensar que nuestro universo tan sólo engloba un número finito de "almas" que viajan de realidad en realidad por mera diversión..).  Seamos razonables, esto se acaba y punto.. 

Nos quedamos enmudecidos ante la opresión (la mayoría),  desconcertados ante el poder (id.), embriagados de lo poco que nos queda, temerosos de que nos arrebaten nuestros derechos más fundamentales, cobardes de enfrentarnos a un Goliath aún sabiendo que caerá con la primera pedrada.  Esto es, claro está, salvo los cuatro valientes "perroflautas" que defienden su sistema de vida "ganduliano" y arrastran, con el provecho colectivo, a los demás en el desconcierto actual de manipulación desmesurada.

Yo soy un individuo que cree en el esfuerzo para un fin concreto, creo en los valores del desarrollo para la evolución cualitativa de nuestra forma de vida.  Creo en que si te lo curras mereces algo mejor.  Pero no de forma desmesurada.  Creo que la diferenciación entre nosotros solamente aporta riqueza en la estructura del devenir.  Creo, en definitiva y por eso lo manifiesto, que la alienación que estoy siendo forzado a sentir no es un concepto válido para mi mundo real ni para el colectivo de integrantes de este planeta con sentido y sensibilidad.

Creo que los que carecen de estas cualidades no se plantéan semejantes problemas, simplemente existen y ya está, independientemente de si son auténticos originales o no.

Por este motivo, el resto de mis días me esforzaré para no caer en la desidia, el menosprecio y la destrucción que unos y otros están creando con sus implantaciones de control colectivo.  Combatiré a todos aquellos en la medida en que me sea posible, de la forma más eficaz y coherente ante la opresión del sistema de control.  Empezando por el principio sin prisas pero sin pausas.

Por que quiero morir habiendo vivido, nada más.