recogida de una actualidad con el ánimo de archivo y la opinión personal

martes, 2 de octubre de 2012

ENTRAR y SALIR: divorcio entre la legitimidad y el juez


 



Dice el diccionario que entrar y salir son, respectivamente, pasar de fuera a dentro y de dentro a fuera, no podría expresarse con más sencillez.  Esa acción conlleva un cambio de estado, la transposición de un cuerpo de un cierto lugar a otro y por tanto de una realidad a otra diferente.

En los medios cotidianos y palpables, estas transpociciones de lugar son habitualmente observadas como el movimiento de la materia en un espacio que tiene como elemento definitivo las coordenadas X, Y y Z conjugadas dentro del factor tiempo t.  No obstante, en el transcurso de esa alocución, se pierden significados por el camino, es la tendencia a simplificar el lenguaje para dar a entender el proceso.  Singularmente podemos interpretar que entrar no forma parte del mismo contexto que el salir.  Si uno entra a la cárcel no es lo mismo que si sale, en efecto parece que el contexto se pueda entender como el mismo, pero la acción que provoca cada situación es claramente diferente.  Lo mismo podemos pensar si uno entra a la vida de otro o si sale de ella, son dos acciones que se desarrollan independientemente en el espacio y en el tiempo, en contextos variables y por causas diferentes. 

El caso es que el Sr. Ruiz Gallardón, nuestro actual Ministro de Justicia, ex-presidente de la Comunidad de Madrid (1995-2003) y ex-alcalde de Madrid (2003-2011), se SALE de sus cabales y ENTRA en la estupidez más absoluta con la resolución del, transcrito más abajo, real decreto.  Un claro ejemplo de que nos gobiernan seres insensatos elegidos por otros que todavía lo son más, puesto que resultaron elegidos por la mayoría.  En un solo movimiento congestiona nuestra fórmula y la inutiliza. 

La salida de este poderoso señor del contexto de la razón le es ciertamente provechosa y productiva a un compañero de partido político, Tomás Gómez Arrabal, quien pese a la condena expresa de un juez de tres años de prisión (el fiscal, algo excesivo, pedía trenta), cumplirá tan solo dos años por doce delitos de prevaricación urbanística (nueve de ellos de "carácter continuado" durante el periodo de 2001 al 2004).  

De esta guisa perpetra nuestro estimado Ministro su entrada en el mundo de la sandez más categórica y manifiesta una salida de cualquier índice de sensatez si lo tuviere, en su diáfana carrera política.  

Especialmente ahora en un tiempo de máxima tensión entre la política y la sociedad.

Este país no deja nunca de sorprender..







Con mis más sinceros respetos: ¡Sr. Ruiz Gallardón, váyase usted a tomar viento! (por no usar un lenguaje algo más rudo), salga de nuestra vida y entre en la cordura humana de una vez y no la del partido político al que pertenece y le manipula.  

Es usted el Ministro de Justicia.., tiene un cargo importante y no un empleo de pacotilla.